viernes, 1 de abril de 2016

“El Nacimiento de Jesús nos lleva a mirar con más alegría la vida”

Cuando el ángel del Señor apareció a los pastores con el anuncio de este maravilloso evento, el nacimiento de nuestro Señor Jesús, pocos comprendieron en ese momento el tremendo impacto que su nacimiento tendría en la toda creación humana. Era en verdad el más gran regalo de Dios a la familia humana y se pondría de manifiesto a su debido tiempo e incluso para las multitudes que esperan en sus tumbas, así como a aquéllos que aún no habían nacido.

EL ANFITRION CELESTIAL

El anfitrión celestial respondió al más grande evento de bendición con un coro unido de voces que cantaban alabanzas a Dios por su regalo indecible a la humanidad. “Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!” (Lucas 2:13,14). Los ángeles estaban cantando sobre la bondad y amor de Dios para con el hombre, que en ese momento se manifestaba con el nacimiento del Redentor para el mundo. La expresión ‘buena voluntad hacia los hombres’ se ha confundido al pensar que esta ‘ buena voluntad ’ no siempre se ha cumplido en la creación humana desde que Jesús vino al mundo. Los cristianos observan el hecho de que no existe buena voluntad entre los hombres tan igual a la época en que Jesús naciera, pero estamos seguros que esta característica de perfección será una realidad bajo el reino de Cristo.
En la evidencia bíblica leemos: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en el cree, no se pierda, más tenga vida eterna.” (Juan 3:16) Éste fue el más grande de todos los regalos, que beneficiará a toda la humanidad. En el futuro bajo el reino de verdad y justicia, el mundo entero llegará a comprender y querrá cantar alabanzas a Dios. —Hechos 17:31
Con el nacimiento de un Salvador, se completó el Plan de Dios de redención y reconciliación con la humanidad. Era un plan de gran alcance para la recuperación de la familia humana desde la sentencia de pecado y muerte que habían recibido como consecuencia de la desobediencia. Su plan se había cumplido con Jesús como la figura central de las promesas del Antiguo y Nuevo Testamento. Con ese nacimiento, esta promesa de un Salvador había sido realizada finalmente.

LA PROFECÍA DE ISAIAS CUMPLIDA

Muchos siglos antes de que este bendito evento ocurriera, el profeta Isaías fue movido por el Espíritu Santo de Dios para escribir estas palabras inspiradoras y tan familiares que a menudo vienen a nuestra mente durante estas fechas de fiestas. Él escribió: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrá límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándole en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto”. —Isaías 9:6,7
Esta profecía maravillosa anuncia algunos roles que el nuevo gobernante asumirá cuando sea establecido el reino con el poderoso brazo de Jesús, como el antitípico David, asumirán las responsabilidades del reino que será establecido con el propósito de Dios de conciliación y cumplimiento. En ese momento, quienes lo acepten no perecerán y recibirán la vida eterna prometida.
Como maravilloso Consolador, nuestro Señor Jesús, junto con su novia fiel, actuará como un pastor guía amoroso e instruirá a todos y cada uno de la familia humana para caminar en la verdad y santidad, con la promesa de ganar la vida eterna en una tierra perfecta. Jesús, como un ser Poderoso, será entonces conocido como el ‘Dios Poderoso´ quien establecerá su reino con ‘juicio y con justicia’ para todos. Aquéllos que se esfuerzan por obedecer las leyes justas del reino serán estimulados y animados a caminar en el sendero de la santidad.
Él también asumirá su papel como ‘Padre eterno’ en el gran trabajo de restaurar a la humanidad a la vida. Como el Padre Celestial es la fuente de toda la vida, así también Jesús asumirá el papel de Padre eterno —o dador de la vida— para toda la humanidad. Finalmente, él asumirá el papel de ‘Príncipe de Paz’ sobre toda la tierra, y traerá finalmente paz entre Dios y el hombre, así como la paz entre el hombre y sus vecinos.


EL ORIGEN DE LA NAVIDAD

Aunque existieron numerosas fechas, inclusive el 25 de diciembre, que habían sido consideradas durante los primeros siglos de la era cristiana, no hubo ningún acuerdo unánime de opinión entre los líderes de la iglesia antes del quinto siglo para establecer una fecha fija como celebración de la Navidad. Se acordó que en adelante los calendarios deberían prepararse reflejando el nacimiento de nuestro Señor como un punto de partida en la historia del mundo, así los términos A.C. y D.C. se reconocieron como símbolos familiares para designar si un evento había ocurrido antes del nacimiento de Cristo o después.
Un ciclo detallado de fiestas de Navidad surgió gradualmente, alrededor de la observancia del día especial del nacimiento que consistió en la vigilia de víspera de Navidad. Éstas se volvieron celebraciones importantes y de solemnidad, ya que no era posible para los líderes de la iglesia determinar documentariamente el tiempo preciso del nacimiento de Jesús. Sin embargo, ellos estaban seguros que había ocurrido durante la noche, deduciendo del relato de Lucas, “Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.” (Lucas 2:8). Los cuatro domingos antes de Navidad, eran entonces conocidos como días de la preparación para ésta fiesta especial y la llamaron domingos de Adviento.
La observancia de Navidad no tiene origen en el Nuevo Testamento, y los estudiantes de la Biblia están de acuerdo que la fecha escogida por los primeros líderes de la iglesia no puede demostrarse por la escritura. Ellos sugieren que una fecha más apropiada para marcar el nacimiento de nuestro Señor Jesús se ubicaría alrededor del 1 de octubre. (Leer Lucas 3:1-3 para la cronología de Juan el Bautista que nació seis meses antes). Una posible forma de establecer como fecha la popularidad del 25 de diciembre es necesario contar nueve meses hacia atrás del 1 de octubre al final del previo diciembre , como un tiempo aproximado cuando Dios plantó la semilla de vida en el útero de la madre de Jesús, María.

UNA ESTACIÓN FESTIVA

La mayoría de las personas en el mundo cristiano moderno están de acuerdo que la celebración de Navidad ha llegado a ser la fiesta más popular del año en el mundo entero. Se escuchan muchos comentarios acerca del espíritu jubiloso que prevalece durante los días festivos de la Navidad. La estación de ésta fiesta a veces es el único tiempo durante el año en que los familiares y amigos pueden establecer contacto entre si ó a través del intercambio de saludos por tarjetas o reuniones sociales. También son típicas las decoraciones de todo tipo incluyendo árboles con ornamentos fosforescentes. El día de Navidad es previsto para ser un tiempo jubiloso en las familias por el intercambio de regalos y el compartir comida y bebidas. La estación festiva continúa entonces hasta que un nuevo año llega después de una semana. La Navidad se ha convertido en una costumbre anual importante en nuestra sociedad occidental.

JESÚS NACIÓ EN BELÉN DE JUDÁ

Los orígenes de una persona llegan a marcarla con una personalidad y estilo concreto. 
Acerquémonos, pues, con devoción y cariño, a los orígenes de Jesús, para que lleguemos a entenderlo mejor. En cada detalle podremos aprender alguna lección o mensaje que Dios nos envía.

ANUNCIO DEL NACIMIENTO DE JESÚS

María, una jovencita de Nazaret, se había prometido en matrimonio con José, el carpintero; pero aún no vivían juntos, pues sólo estaban "prometidos".
le pusieron el nombre de Jesús,
como lo había llamado el ángel
ya antes de la concepción"
(Lc 2, 21)En la puerta del templo estaba un sacerdote, el cual recibía a los padres y al niño y hacía la oración de presentación del pequeño infante al Señor.

Hacía seis meses que Zacarías, sacerdote del Templo de Jerusalén, había recibido la visita del arcángel Gabriel, anunciándole que iba a tener un hijo, a pesar de que su mujer, Isabel, era estéril y muy mayor.
Por aquel entonces, un día el arcángel Gabriel llegó a la casa de María enviado por Dios, para anunciarle que había sido elegida para ser la madre del Hijo de Dios, que iba a hacerse hombre.
Escuchemos cómo lo cuenta San Lucas: "Al sexto mes..." (Lc 1, 26-38).
Dialoguemos sobre esta escena de la Anunciación:

¿Cómo nos imaginamos la visita del ángel a María?
¿Cuál es la dificultad de María para ser madre?
¿Cómo se soluciona esa dificultad?

Comentemos lo que nos sugiere la respuesta de María: "Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra".
¿Qué problemas le ocasionó a María el ser madre?.

LOS PASTORES Y LOS MAGOS

Muy cerca de donde nació Jesús había unos pastores que cuidaban sus rebaños por la noche, haciendo turnos. Un ángel se les apareció, envolviéndolos con una luz especial, y les anunció el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios. Este anuncio los llenó de alegría y fueron corriendo a ver dónde había nacido el Niño. Y allí lo encontraron: acostadito en el pesebre y sus padres junto a El.
Muy lejos de Belén también se conoció el nacimiento de Jesús: unos sabios de oriente vieron una estrella que lo anunciaba. Se pusieron en camino en dirección a donde estaba la estrella que los guiaba. Así llegaron a Jerusalén preguntando por el Rey de los Judíos que, según ellos, acababa de nacer. Los maestros de la Ley les indicaron que eso sucedería en Belén, y allá se fueron. En efecto, allí encontraron al Niño con su Madre; le adoraron y le ofrecieron regalos que le habían traído.
Contemos entre todos la "historia de los Reyes Magos..."
Y ahora dialoguemos sobre los siguientes puntos:
Comentemos la diferente actitud de la gente de Belén que no recibió a los Santos Peregrinos y la de los Pastores y los Magos. ¿Por qué ambas actitudes?
¿Qué dificultades tuvieron los Magos?
¿Cómo se nos anuncia a nosotros la presencia de Jesús?
¿Cuáles son nuestras dificultades para "ir a adorarlo"?
¿Cuáles son las dificultades para anunciarlo, es decir, para tomar parte en la evangelización?




LA PRESENTACIÓN DE JESÚS EN EL TEMPLO
"A los ocho días, cuando lo circuncidaron,
Cuando pasaron cuarenta días, que era el tiempo que prescribía la Ley para la purificación de las mujeres que habían dado a luz, José y María llevaron al Niño al Templo para "consagrarlo al Señor", porque era el primogénito y así estaba prescrito por la Ley.
Allí cumplieron todos los ritos de la purificación de la madre y de la consagración del niño, como mandaba la ley de Moisés.
Había dos ancianos, Simeón y Ana, que estaban siempre en el templo rezando y sirviendo al Señor. Ese día, cuando llegaron con Jesús sus padres, tanto Simeón como Ana, comenzaron a hablar del Niño como el Salvador de Israel, enviado por Dios, y luz para iluminar a todos los pueblos del mundo.

El relato de este hermoso hecho lo podemos leer en San Lucas, Capítulo 2, vs. 22-39. la Ley de Moisés mandaba que a los 40 días de nacido un niño fuera presentado en el templo. Hoy dos de febrero se cumplen los 40 días, contando desde el 25 de diciembre, fecha en la que celebramos el nacimiento de Jesús.

Los católicos hemos tenido la hermosa costumbre de llevar los niños al templo para presentarlos ante Nuestro Señor y la Santísima Virgen. Esta es una costumbre que tiene sus raíces en la Santa Biblia. Cuando hacemos la presentación de nuestros niños en el templo, estamos recordando lo que José y María hicieron con el Niño Jesús.La Ley de Moisés mandaba que el hijo mayor de cada hogar, o sea el primogénito, le pertenecía a Nuestro Señor y que había que rescatarlo pagando por él una limosna en el templo. Esto lo hicieron María y José.

Por mandato del Libro Sagrado, al presentar un niño en el templo había que llevar un cordero y una paloma y ofrecerlos en sacrificio al Señor (el cordero y la paloma son dos animalitos inofensivos e inocentes y su sangre se ofrecía por los pecados de los que sí somos ofensivos y no somos inocentes. Jesús no necesitaba ofrecer este sacrificio, pero quiso que se ofreciera porque El venía a obedecer humildemente a las Santas Leyes del Señor y a ser semejante en todo a nosotros, menos en el pecado).
La Ley decía que si los papás eran muy pobres podían reemplazar el cordero por unas palomitas. María y José, que eran muy pobres, ofrecieron dos palomitas en sacrificio el día de la Presentación del Niño Jesús.