EL ANFITRION CELESTIAL
El anfitrión celestial respondió al más grande evento de bendición con un coro unido de voces que cantaban alabanzas a Dios por su regalo indecible a la humanidad. “Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!” (Lucas 2:13,14). Los ángeles estaban cantando sobre la bondad y amor de Dios para con el hombre, que en ese momento se manifestaba con el nacimiento del Redentor para el mundo. La expresión ‘buena voluntad hacia los hombres’ se ha confundido al pensar que esta ‘ buena voluntad ’ no siempre se ha cumplido en la creación humana desde que Jesús vino al mundo. Los cristianos observan el hecho de que no existe buena voluntad entre los hombres tan igual a la época en que Jesús naciera, pero estamos seguros que esta característica de perfección será una realidad bajo el reino de Cristo.
En la evidencia bíblica leemos: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en el cree, no se pierda, más tenga vida eterna.” (Juan 3:16) Éste fue el más grande de todos los regalos, que beneficiará a toda la humanidad. En el futuro bajo el reino de verdad y justicia, el mundo entero llegará a comprender y querrá cantar alabanzas a Dios. —Hechos 17:31
Con el nacimiento de un Salvador, se completó el Plan de Dios de redención y reconciliación con la humanidad. Era un plan de gran alcance para la recuperación de la familia humana desde la sentencia de pecado y muerte que habían recibido como consecuencia de la desobediencia. Su plan se había cumplido con Jesús como la figura central de las promesas del Antiguo y Nuevo Testamento. Con ese nacimiento, esta promesa de un Salvador había sido realizada finalmente.
LA PROFECÍA DE ISAIAS CUMPLIDA
Muchos siglos antes de que este bendito evento ocurriera, el profeta Isaías fue movido por el Espíritu Santo de Dios para escribir estas palabras inspiradoras y tan familiares que a menudo vienen a nuestra mente durante estas fechas de fiestas. Él escribió: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrá límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándole en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto”. —Isaías 9:6,7
Esta profecía maravillosa anuncia algunos roles que el nuevo gobernante asumirá cuando sea establecido el reino con el poderoso brazo de Jesús, como el antitípico David, asumirán las responsabilidades del reino que será establecido con el propósito de Dios de conciliación y cumplimiento. En ese momento, quienes lo acepten no perecerán y recibirán la vida eterna prometida.
Como maravilloso Consolador, nuestro Señor Jesús, junto con su novia fiel, actuará como un pastor guía amoroso e instruirá a todos y cada uno de la familia humana para caminar en la verdad y santidad, con la promesa de ganar la vida eterna en una tierra perfecta. Jesús, como un ser Poderoso, será entonces conocido como el ‘Dios Poderoso´ quien establecerá su reino con ‘juicio y con justicia’ para todos. Aquéllos que se esfuerzan por obedecer las leyes justas del reino serán estimulados y animados a caminar en el sendero de la santidad.
Él también asumirá su papel como ‘Padre eterno’ en el gran trabajo de restaurar a la humanidad a la vida. Como el Padre Celestial es la fuente de toda la vida, así también Jesús asumirá el papel de Padre eterno —o dador de la vida— para toda la humanidad. Finalmente, él asumirá el papel de ‘Príncipe de Paz’ sobre toda la tierra, y traerá finalmente paz entre Dios y el hombre, así como la paz entre el hombre y sus vecinos.
EL ORIGEN DE LA NAVIDAD
Aunque existieron numerosas fechas, inclusive el 25 de diciembre, que habían sido consideradas durante los primeros siglos de la era cristiana, no hubo ningún acuerdo unánime de opinión entre los líderes de la iglesia antes del quinto siglo para establecer una fecha fija como celebración de la Navidad. Se acordó que en adelante los calendarios deberían prepararse reflejando el nacimiento de nuestro Señor como un punto de partida en la historia del mundo, así los términos A.C. y D.C. se reconocieron como símbolos familiares para designar si un evento había ocurrido antes del nacimiento de Cristo o después.
Un ciclo detallado de fiestas de Navidad surgió gradualmente, alrededor de la observancia del día especial del nacimiento que consistió en la vigilia de víspera de Navidad. Éstas se volvieron celebraciones importantes y de solemnidad, ya que no era posible para los líderes de la iglesia determinar documentariamente el tiempo preciso del nacimiento de Jesús. Sin embargo, ellos estaban seguros que había ocurrido durante la noche, deduciendo del relato de Lucas, “Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.” (Lucas 2:8). Los cuatro domingos antes de Navidad, eran entonces conocidos como días de la preparación para ésta fiesta especial y la llamaron domingos de Adviento.
La observancia de Navidad no tiene origen en el Nuevo Testamento, y los estudiantes de la Biblia están de acuerdo que la fecha escogida por los primeros líderes de la iglesia no puede demostrarse por la escritura. Ellos sugieren que una fecha más apropiada para marcar el nacimiento de nuestro Señor Jesús se ubicaría alrededor del 1 de octubre. (Leer Lucas 3:1-3 para la cronología de Juan el Bautista que nació seis meses antes). Una posible forma de establecer como fecha la popularidad del 25 de diciembre es necesario contar nueve meses hacia atrás del 1 de octubre al final del previo diciembre , como un tiempo aproximado cuando Dios plantó la semilla de vida en el útero de la madre de Jesús, María.




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