viernes, 1 de abril de 2016

JESÚS NACIÓ EN BELÉN DE JUDÁ

Los orígenes de una persona llegan a marcarla con una personalidad y estilo concreto. 
Acerquémonos, pues, con devoción y cariño, a los orígenes de Jesús, para que lleguemos a entenderlo mejor. En cada detalle podremos aprender alguna lección o mensaje que Dios nos envía.

ANUNCIO DEL NACIMIENTO DE JESÚS

María, una jovencita de Nazaret, se había prometido en matrimonio con José, el carpintero; pero aún no vivían juntos, pues sólo estaban "prometidos".
le pusieron el nombre de Jesús,
como lo había llamado el ángel
ya antes de la concepción"
(Lc 2, 21)En la puerta del templo estaba un sacerdote, el cual recibía a los padres y al niño y hacía la oración de presentación del pequeño infante al Señor.

Hacía seis meses que Zacarías, sacerdote del Templo de Jerusalén, había recibido la visita del arcángel Gabriel, anunciándole que iba a tener un hijo, a pesar de que su mujer, Isabel, era estéril y muy mayor.
Por aquel entonces, un día el arcángel Gabriel llegó a la casa de María enviado por Dios, para anunciarle que había sido elegida para ser la madre del Hijo de Dios, que iba a hacerse hombre.
Escuchemos cómo lo cuenta San Lucas: "Al sexto mes..." (Lc 1, 26-38).
Dialoguemos sobre esta escena de la Anunciación:

¿Cómo nos imaginamos la visita del ángel a María?
¿Cuál es la dificultad de María para ser madre?
¿Cómo se soluciona esa dificultad?

Comentemos lo que nos sugiere la respuesta de María: "Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra".
¿Qué problemas le ocasionó a María el ser madre?.

LOS PASTORES Y LOS MAGOS

Muy cerca de donde nació Jesús había unos pastores que cuidaban sus rebaños por la noche, haciendo turnos. Un ángel se les apareció, envolviéndolos con una luz especial, y les anunció el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios. Este anuncio los llenó de alegría y fueron corriendo a ver dónde había nacido el Niño. Y allí lo encontraron: acostadito en el pesebre y sus padres junto a El.
Muy lejos de Belén también se conoció el nacimiento de Jesús: unos sabios de oriente vieron una estrella que lo anunciaba. Se pusieron en camino en dirección a donde estaba la estrella que los guiaba. Así llegaron a Jerusalén preguntando por el Rey de los Judíos que, según ellos, acababa de nacer. Los maestros de la Ley les indicaron que eso sucedería en Belén, y allá se fueron. En efecto, allí encontraron al Niño con su Madre; le adoraron y le ofrecieron regalos que le habían traído.
Contemos entre todos la "historia de los Reyes Magos..."
Y ahora dialoguemos sobre los siguientes puntos:
Comentemos la diferente actitud de la gente de Belén que no recibió a los Santos Peregrinos y la de los Pastores y los Magos. ¿Por qué ambas actitudes?
¿Qué dificultades tuvieron los Magos?
¿Cómo se nos anuncia a nosotros la presencia de Jesús?
¿Cuáles son nuestras dificultades para "ir a adorarlo"?
¿Cuáles son las dificultades para anunciarlo, es decir, para tomar parte en la evangelización?




LA PRESENTACIÓN DE JESÚS EN EL TEMPLO
"A los ocho días, cuando lo circuncidaron,
Cuando pasaron cuarenta días, que era el tiempo que prescribía la Ley para la purificación de las mujeres que habían dado a luz, José y María llevaron al Niño al Templo para "consagrarlo al Señor", porque era el primogénito y así estaba prescrito por la Ley.
Allí cumplieron todos los ritos de la purificación de la madre y de la consagración del niño, como mandaba la ley de Moisés.
Había dos ancianos, Simeón y Ana, que estaban siempre en el templo rezando y sirviendo al Señor. Ese día, cuando llegaron con Jesús sus padres, tanto Simeón como Ana, comenzaron a hablar del Niño como el Salvador de Israel, enviado por Dios, y luz para iluminar a todos los pueblos del mundo.

El relato de este hermoso hecho lo podemos leer en San Lucas, Capítulo 2, vs. 22-39. la Ley de Moisés mandaba que a los 40 días de nacido un niño fuera presentado en el templo. Hoy dos de febrero se cumplen los 40 días, contando desde el 25 de diciembre, fecha en la que celebramos el nacimiento de Jesús.

Los católicos hemos tenido la hermosa costumbre de llevar los niños al templo para presentarlos ante Nuestro Señor y la Santísima Virgen. Esta es una costumbre que tiene sus raíces en la Santa Biblia. Cuando hacemos la presentación de nuestros niños en el templo, estamos recordando lo que José y María hicieron con el Niño Jesús.La Ley de Moisés mandaba que el hijo mayor de cada hogar, o sea el primogénito, le pertenecía a Nuestro Señor y que había que rescatarlo pagando por él una limosna en el templo. Esto lo hicieron María y José.

Por mandato del Libro Sagrado, al presentar un niño en el templo había que llevar un cordero y una paloma y ofrecerlos en sacrificio al Señor (el cordero y la paloma son dos animalitos inofensivos e inocentes y su sangre se ofrecía por los pecados de los que sí somos ofensivos y no somos inocentes. Jesús no necesitaba ofrecer este sacrificio, pero quiso que se ofreciera porque El venía a obedecer humildemente a las Santas Leyes del Señor y a ser semejante en todo a nosotros, menos en el pecado).
La Ley decía que si los papás eran muy pobres podían reemplazar el cordero por unas palomitas. María y José, que eran muy pobres, ofrecieron dos palomitas en sacrificio el día de la Presentación del Niño Jesús.

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